Cuando tu alma se llena de seguridad

Cuando tu alma se llena de seguridad

Cuando el pensamiento se llena de Dios, el alma se llena de seguridad… Los recuerdos de Sus muchas bendiciones vienen a calmar cualquier inquietud del presente.

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.

— Isaías 26:3

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Referencia a la paz

En este versículo hay primero una referencia a la paz. La promesa no es de algo temporal y pequeño, sino de una paz completa. La palabra se usa para referirse a lo que no le falta nada y que puede sentirse aún en medio del conflicto. Es el gran regalo de Jesús. “La paz os dejo, mi paz os doy” (Juan 14:27). Tiene una doble posición. Jesús estableció una relación con Dios en donde la ira por el pecado fue cancelada por Su muerte sustitutoria. Por ella podemos decir con gratitud: “no hay ninguna condenación para los que están en Cristo” (Romanos 8:1). Pero, también está la experiencia del disfrute de la misma paz de Jesús, que contrasta con la inquietud de Sus discípulos. Sólo puede sentirse en la medida en que se vive a Cristo.

Exige dos condiciones

la primera es una continua perseverancia manteniendo el pensamiento en Dios. Cuando esto ocurre, los conflictos externos no afectan, porque la mente está ocupada en el Señor. Su gloriosa persona, Sus perfecciones sublimes, Su amor admirable, Su compasión perfecta, Su omnipotencia absoluta, llenan nuestra mente de seguridad. No hay nada imposible para Él, pero también, no hay momento alguno en que no estemos rodeados de Su amor. Todo cuanto ocurra está bajo Su control. Las circunstancias adversas, los problemas más graves, son sustituidos en nosotros por la paz profunda de la comunión con Dios.

Es tuya la decisión

Además, está la confianza. Cuando el pensamiento se llena de Dios, el alma se llena de seguridad. Los recuerdos de Sus muchas bendiciones vienen a calmar cualquier inquietud del presente. Sentir que nuestra vida está en las manos de un Dios que ha dado cuanto tenía porque dio a Su Hijo por nosotros, nos hará experimentar una profunda paz en el corazón. Los problemas no desaparecen, pero serán como una tormenta que nos rodea, mientras hay paz en el alma. Dos posiciones pueden ser las nuestras hoy. Mantenernos con el pensamiento saturado de los problemas y circunstancias, teniendo dentro la tormenta que ruge fuera, o mantener la mente saturada de Dios y ver como la tormenta queda fuera mientras hay paz profunda dentro. Es tuya la decisión. Recuerda simplemente que solo puede haber paz cuando el pensamiento está lleno de Dios y el alma llena de fe. Oremos así:

Sí, Señor, quiero que esta sea mi experiencia ahora y siempre.

[bctt tweet=»puede haber paz cuando el pensamiento está lleno de Dios y el alma llena de fe. – Samuel Pérez Millos» username=»iglesiabiblicar»]

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Autor: Samuel Pérez Millos
Fuente: BBN
Imagen: Pexels.com

Isaías 26:3