Increíble lo que sucedió con el Vasa

Vasa, Barco Muy Cargado - iglesia bíblica

El Vasa, un barco sueco hundido por 333 años

El 10 de agosto de 1628 fue una fecha oscura para la historia naval de Suecia. Ese día, la corbeta real Vasa zarpó en su viaje inaugural. Después de dos años de construcción, lujosamente adornado y con 64 cañones, el orgullo de la flota naval sueca se hundió a un kilómetro y medio de la costa. El Vasa naufragó en su viaje inaugural. El Vasa fue conocido también como Wasa, Wasan o Wasen. Un navío de guerra sueco construido por órdenes del rey Gustavo II Adolfo de Suecia. Rey que provenía de la casa de Vasa. Su construcción fue entre 1626 y 1628. Fue hallado y restaurado en el año 1961, después de haber descansado en el fondo del mar por 333 años.

¿Qué falló en el Vasa?

El buque de guerra estaba armado con 64 cañones de bronce colocados en tres puentes: la superior, batería alta y batería baja. El Vasa desplazaba más de 1200 toneladas. La superficie vélica era de 1150 m² y tenía un peso total de unas 80 toneladas. Se calculó que la dotación del Vasa en ciento treinta marineros y trescientos soldados. La conclusión es que la carga era demasiado pesada como para que pudiera navegar. El exceso de peso llevó al Vasa al fondo del mar. La vida cristiana también puede hundirse por exceso de equipaje. Para animarnos en nuestro andar espiritual, Hebreos señala

Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.
—Hebreos 12:1

Luego el autor de Hebreos añade en el verso 2 «…puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe» (Hebreos 12:2). De la misma manera que el barco lujosamente decorado, podemos impresionar exteriormente a los demás. Pero, si el pecado nos agobia en lo interior, estamos hundidos así como el Vasa. No obstante, hay un remedio: Creer en Cristo Jesús, él toma tu carga, paga tu culpa y maldad. Él dijo:»Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas…» Mateo 11.28-29. Al descansar en la guía de Dios y el poder del Espíritu Santo, nuestro pecado puede ser quitado, nuestra carga puede aliviarse. Y la perseverancia de nuestra vida fortalecerse. El perdón, la gracia y la ayuda de Dios están siempre a disposición del peregrino espiritual.

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«La carga de pecado en tu vida ya te hundió»

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Autor: Editores de Nuestro Pan Diario
Fuente: BBN
Imagen: I love Estoccolma

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