No seas como la serpiente

Una serpiente entró…

en una carpintería. Mientras se arrastraba por el piso, ella pasó por encima de un serrucho. Como es de suponer, se hirió un poco con los dientes de la herramienta. En el momento, ella se volvió y mordió el serrucho. Y mordiendo los dientes del serrucho, se hirió gravemente la boca.

Entonces, no comprendiendo lo que le estaba ocurriendo y pensando que el serrucho la atacaba, ella decidió enrollarse alrededor del serrucho para sofocarlo con todo su cuerpo. Lo apretó con todas sus fuerzas, mientras su piel era atravesada por los dientes de la sierra. Al cabo de un tiempo sucedió que por desgracia, la serpiente acabó muerta. Lo extraño es que podemos concluir que el serrucho sin hacer nada mató a la serpiente.

A veces reaccionamos desde la rabia, pensando lastimar a aquellos que nos hicieron mal. Pero luego percibimos que nos estamos lastimando a nosotros mismos. Hay cosas que Dios nos ha dado con el mismo fin que una herramienta, pero para poder crecer espiritualmente y seguir a Cristo.

“Oyeron que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo les digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: porquería inútil, quedará expuesto al infierno de fuego.” . – Cristo Jesús, Mateo 5.21-22
«Amen a sus enemigos, bendigan a los que os maldicen, hagan bien a los que los aborrecen, y oren por los que os ultrajan y los persiguen; para que sean hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.» – Mateo 5.44-45
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Autor: Desconocido.
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Imagen: Unsplash